¿Quieres decir que haga X, Y y Z?
Esa pregunta siempre llega después de que recomiende hacer X, Y… y Z.
En un curso, en una lección o como respuesta a una dua. Da igual, la conversación es esa:
—«¿Qué harías?»
—«X-Y-Z.»
—«¿Quieres decir que haga X-Y-Z?»
Luego le sigue un «pero», puntos suspensivos, y una diarrea mental que no sé definir mejor porque nunca leo más allá de 4 o 5 palabras.
Otras versiones incluyen:
- «Recomiendas hacer X-Y-Z, había pensado en en hacer X-Y-Z, ¿qué te parece si hago X-Y-Z?»
- «Cuando dices que hay que hacer X-Y-Z, ¿quieres decir… que haga X-Y-Z?
Y mi favorita:
- «Recomiendas hacer X-Y-Z… ¿qué te parece si hago A-B-C?»
El por qué sucede esto y las ventajas que tiene para ti si tienes la testerona suficiente para hacer más y llorar menos, te lo dejo a ti.
En el proceso de pensarlo encontrarás más lecciones de ventas y oportunidades de las que caben en 100 emails.
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