Morbo. Paciencia que vas a dar con morbo.
Un tipo que sonríe a la vida y la vida le sonríe de vuelta, un buen amigo, fue contactado por un conocido diario. Querían entrevistarle para que contara como hacía eso que hacía.
Se trata de uno de esos diarios de economía. Uno de esos. Uno. No diré más. Uno.
Pero no pararé aquí y expandiré la historia.
El caso es que la periodista, periodisto o periodoncista que le entrevistó le preguntó que cuánto ganaba, y este amigo mío que tanto gana dijo que ganaba tanto.
Entonces…
Entonces, entonces, entonces…
El jefe del periodoncista se mosqueó y dijo que aportara pruebas.
Si alguna vez has tratado con piragüistas puedes imaginar por qué. Pista: por contrastar fuentes no es.
¿Y qué pasó? Pues que Isra Bravo aportó pruebas.
Y cuando lo hizo, el peronista le pidió que mandara una afoto, que también lo ordenaba su jefe.
Y el de cabeza esférica envió una foto.
Y el pertiguista equilibrista le dijo que no, que con americana, que si no era con americana, que nada, que su jefe, que todo lo sabía, sabía que eso sus lectores no lo tolerarían.
Que lo mismo, de los nervios, le prendían fuego al periódico y lo usaban para quemar a caracoles por la calle.
El que sonríe a la vida les dijo que no se ponía americana ni en la comunión de su hija, y que si su jefe tuviera el mínimo talento esa entrevista llevaría días publicada.
La entrevista no se publicó, de eso hará un año, hoy el copywriter gana el doble de lo que aquel día contó y yo no necesito mucha imaginación para imaginar que ese medio vende un tonto por ciento menos.
Pero ningún entrevistado se ha acatarrado.
Así funciona un medio tradicional de econonía. Gente con dinero no, con americanas.
Apúntate al newsletter donde cada día envío un consejo de ventas que no verás en ningún otro lado y me agradecerás la hostia de realidad.
Apúntate ya mismo: