«Ha sido más fácil convencer a la gente de que entregue la mitad de sus ingresos, sus hijos a la guerra y sus libertades para siempre, que hacerles considerar que las carreteras podrían funcionar sin necesidad de impuestos.»
—Stefan Mollyneux

Pero no pasa nada, porque tengo una buena marca personal. Verás…
Mi estómago ha descubierto que quizás no sea rival para el agua de grifo de uno de esos países tropicales que salen en las postales. Pero como te decía, no pasa nada porque tengo marca personal.
La gente prefiere seguro de viajes, yo marca personal.
La gente quiere indemnización por despido, pero te diré algo superior. Una marca personal.
¿Contrato fijo? No está mal, pero hay algo mejor, infinitamente más seguro. Se llama una marca personal fuerte.
La jubilación está muy bien, pero joder, una marca personal le gana cada día de la semana.
Seguridad social, becas, subvenciones…
Una marca personal de alto valor es superior a cualquier cosa que te quiera conceder un tercero y sin embargo… la gente reclamará esas limosnas a grito pelado pese a que ello les convierta en inútiles dependientes… mientas jamás trabajarán en su marca personal.
El ser humano es fascinante, no me digas que no.
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