Más llamadas.
Más citas.
Más propuestas.
Más cierres.
Pero pocas, pocas veces oigo… Que decidan más rápido
Es la paradoja de la región beta.
Tu colega sabe que debería cambiar de trabajo, pero es medio tolerable. Y pasan los días, los meses, los años.
Has ganado unos kilos, nada escandaloso, todavía te abrochas el botón. ¿Para qué sacrificar el postre?
No es una maravilla pero no te maltrata, así que aguantas.
Esa es la paradoja. Cuando lo que más te beneficiaría sería que tu problema fuera mayor.
Lo suficiente para mover el culo. Para sacarte de la zona de insatisfacción tolerable.
Vendes normal. A veces llegas a objetivos, a veces no.
O no tienes objetivos y ganas para vivir sin deudas.
¿Qué el cliente tarda semanas o meses en decidirse?
Meh.
¿Que por el camino pierdes al 67 % porque se olvidan, se les pasa el calentón o se van con otro?
Meh.
Tolerablemente insatisfecho.
Cómodamente entumedecido.
Apaciblemente anestesiado.
Paradoja de la región beta.
En el newsletter hablo de cómo hacer que el cliente se decida antes.
Mi cliente, el cliente, TU CLIENTE.
Lo que te voy a contar simplemente funciona.
Pero requiere espabilar batante.
Te cuento el ejemplo de un vendedor, uno de los mejores vendedores que he conocido, que cerraba tratos con gente que acababa de conocer como si fueran clientes de toda la vida en un sector en el que el tiempo medio de venta de 6 semanas.
El tío comprimía 6 semanas en 15 minutos.
Y pese a que lo que este tío hacía era facilísimo, y que ganaba el doble o el triple que sus compañeros, ninguno se atrevía a copiarle.
Te apuntas aquí: