Grupo de anónimos me regalan Lamborghini

Atiende, que esto es difícil de creer.

Un grupo de personas se han juntado y me han comprado un Lamborghini.

Seamos estrictos: el equivalente a un Lamborghini. Y esa, sí, es la verdad.

Funciona tal que así:

Un grupo de expertos se han juntado para hablar de mi trabajo.

Todo mal, obviously.

Lo de comparar resultados debía parecerles ordinario porque lo han dejado para otra ocasión.

Ha sido en una red social. No ha sido la primera vez. Foros, whatsapp, telegram, podcasts…

Comentan, critican, especulan.

A veces escriben emails goteando bilis.

Contenido y publicidad por el valor de varios Lamborghinis solo en el último año.

Haces bien en no creerme. Yo tampoco me creería si no lo viviera.

Pero te hace gracia.

Sonríes, te mola, hasta te gustaría.

Pero te mientes.

No lo aguantarías.

¿Cuántas críticas recibiste ayer?

¿Cero?

Mejor.

La mayoría de la gente no puede tolerarlo.

Sufren ansiedad por cada baja de un suscriptor, por cada rechazo, por cada cliente perdido y por cada crítica.

Ahora atiende muy fuerte.

El lunes lo contaré todo con detalle.

Más una técnica que sirve para diferenciarse hasta en el mercado más saturado.

Para que hablen de ti aunque sea bien.

¿Sirve para todo el mundo?

Si gustar a desconocidos te importa más que tener dinero la lección de lunes no es para ti.

Ahora bien…

Si que competidores y expertos en marketing trabajen gratis para ti…

Y que te pongan como ejemplo de lo que no hay que hacer…

Y saber que por cada uno que hace eso dos te dan su sucio dinero y las gracias por tu trabajo…

Si todo eso te pone tan cachondo como a mí…

Y entiendes que el mundo funciona así y eres capaz de aislarte del ruido y trabajar para los que te aprecian y no para gente que paga a plazos hasta un teléfono de fisher price…

Y alimentas a los unos y también a los otros porque eres consciente de que los unos te traen los otros…

Si tienes todo eso claro…

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