Expresiones que no deberías usar en tu web (ni en tus emails y propuestas) (2/3)

Escena de la película de los hermanos Marx, «Una noche en la ópera» en la que leen un contrato incomprensible.
¿Cómo sería un mundo en el que los abogados también aplicaran en sus contratos estas prácticas de redacción?

Segunda de tres entregas. Por si no la has leído todavía, aquí tienes la primera.

«Búsqueda activa de empleo» y adjetivos

Algún día explicaré por qué, si buscas empleo, quizás lo peor sea anunciarlo. Por ahora, pregúntate si una «búsqueda inactiva de empleo» tendría sentido, y si concluyes que no, a tu frase le sobra algo. Idéntico con «consentimiento expreso», «dudas concretas» y «aprobación explícita».

Pero no es la construcción de pleonasmos la peor consecuencia del uso de adjetivos. Es la diferencia entre enunciar y convencer. Entre presentarse y ser querido. Entre fantasear y ligar.

Imagina una novela de Stephen King que espetara: La habitación era terrorífica. Mucho miedo no ibas a pasar. Nada que ver con una descripción que te haga sentir atrapado en esa habitación. Evitar adjetivos es uno de los pocos objetivos por los que merece la pena extenderse.

El problema con los adjetivos es que en lugar de persuadir dicen qué debes pensar. Los adjetivos son la forma perezosa de comunicar, porque ahorran el esfuerzo que requiere teletransportar al lector. Y la forma cómoda, porque eliminan el riesgo de que las conclusiones que extraiga el lector no sean las que tú quieres. Y precisamente por eso debes evitarlos, porque cuando los usas, los únicos que quedan convencidos son los que ya estaban convencidos.

«En realidad» y refuerzo de la verdad

Si no quieres que me pregunte si me estás mintiendo, abandona «En realidad», «Realmente», «Honestamente», «En toda honestidad» y «Sinceramente».

«Todos» y «ninguno»

Tan aparentemente inofensivos y sin embargo, tan prescindibles:

Y ya que estás, vigila «algunos», «nada», «unos cuantos», «cualquiera» y «a veces».

«Recurso utilizado» y participios

Lo peor de los tiempos pasados y los adjetivos se junta en los participios. Imagina el placer del lector que pueda navegar por una propuesta sin tropezar con un par de ellos en cada párrafo:

Anfibología

Son frases con más de una interpretación. Ocurre cuando una parte de la frase modifica a otra parte con la que no está claramente relacionada.

«El policía mató al ladrón con la pistola».

Una forma de solucionarlo es mover el modificador al lado del sujeto que modifica:

«El policía con pistola mató al ladrón».

O replanteando la frase:

«El policía empleó la pistola para matar al ladrón».
«El policía mató al ladrón que portaba la pistola».

«Se ha decidido» y pasiva

Acorta distancias con el receptor. Compórtate como el adulto que eres y asigna cada acción a su responsable. Mejorarás la comprensión y sonarás más creíble:

Todas las reglas tienen excepciones. Usa la pasiva si quieres que el protagonista sea quien recibe la acción: John Lenon fue asesinado, aunque a veces, incluso esta circunstancias se puede salvar con un sinónimo: John Lenon murió asesinado.

«Hacer» y palabras baúl

«La diferencia entre la palabra adecuada y la casi correcta, es la misma que entre el rayo y la luciérnaga.»
—Mark Twain

Si quieres claridad evita palabras que son sinónimo de todo:

La lista no acaba aquí. «Haber» o «usar» son detestables. «Tener» también es culpable. Y «tema» y «problema». «Impresionante», «bueno», «malo»… incluso «decir». Si una palabra no tiene un significado inequívoco, busca otra.

«Natural de» y perífrasis

Expresiones que puedes eliminar y no cambiará nada.

«Somos puntuales» y obviedades

Ser puntual no es una ventaja, es lo mínimo aceptable. Da igual que tus competidores no lo sean, el cliente no lo sabrá hasta que les contrate, y si eres tú quien se lo dices percibirá que tienes complejo de inferioridad. Lo mismo con:

Que no te preocupe reducir decenas de argumentos comerciales a dos o tres, eso es excelente; y si te quedas con uno, inmejorable.

Expresiones de moda

«Allí donde surge una expresión rimbombante para hablar de algo a lo que podemos referirnos con palabras de uso común, alguien pretende maquillar la verdad».

Vuelvo al big data, a la transformación digital y al cloud computing, pero también al blockchain, la inteligencia artificial, los chatbots y tantas otras.

Su precio es demasiado caro: menos personas te entienden, y lejos de admirar tu conocimiento y modernidad, acabarán decantándose por una opción comprensible. Para colmo, tu mensaje habrá quedado anticuado antes de que hayas vendido algo. Si las vas a usar, que sea porque no queda otro remedio.

«Voy a ser breve» y descripción de forma

Quien quiere ser breve se ahorra informarnos de ello. Mejor que contar cómo es tu mensaje, redáctalo para que se entienda sin explicaciones. Aunque, créeme, nadie necesita ser informado de que acabas de empezar o de que has llegado al final. Por eso, mata:

«Hoy en día» y expresiones de tiempo

Porque en castellano los verbos expresan tiempo, no vuelvas a decir:

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