Ábrelo, este artículo es diferente

Si leíste esto, cumplí mi cometido.

Dos en uno, eso es, 2 en 1.

Cada artículo que escribo incluye enseñanzas en dos lugares.

La primera la cuento en el mensaje o en el contenido al que enlazo. No tiene misterio. Hace un año fue la conversación con Ibón Casas, considerado como el mejor programa de radio de la historia. Todavía lo puedes ver aquí:

Aunque creo que lo borraré pronto porque algo tan bueno no debería estar por ahí, rondando gratis.

La segunda enseñanza está, me cago en la leche, en cómo lo digo.

Si hago o digo algo que no te encaja solo se puede deber a uno de dos motivos: mi estupidez o una técnica de marketing.

En un newsletter pasado proponía ver 17 segundos de un vídeo.

Y unos cuantos me escribisteis diciendo que estaba equivocado, que el vídeo de 17 segundos era otro, no el que había enlazado.

Interacción, amigo, interacción. De vez en cuando debes comprobar que tu audiencia sigue viva, y confundirle es una de las mejores formas.

¡¿Confundir?! ¡Querrás decir mentir! Nope! (bueno, a veces mentir vale, pero no es lo que hice en esa ocasión). «Ver 17 segundos de un vídeo» es una cosa y «ver un vídeo de 17 segundos», otra.

Si el arte de escribir no consiste en conseguir que te entiendan sino en que no te puedan malinterpretar, su máximo beneficio se obtiene cuando eres capaz de que te malinterpeten de la forma que tú quieres.

¿Interesante? Espera, porque la verdadera lección estaba en el asunto («ME RETIRO»). El email con más aperturas de mi vida. ¿Qué esperas? La gente es morbosa. Nada fastidia o alegra más que el éxito y el fracaso ajeno, así que decidí usar ese asunto que durante años había guardado en mi caja fuerte. Ibón se lo merece.

El aprendizaje es el siguiente: EL ÚNICO OBJETIVO DEL TITULAR ES QUE EL LECTOR LEA LA PRIMERA LÍNEA.

¿Interesante? Espera, porque en el newsletter envío artículos que no vas a ver por aquí. ¿Cómo te apuntas? Pues aquí abajo: