
Me llaman egoísta. E hijo de puta también.
Fantasma, «campeón» e ignorante.
Por considerar el socialismo un crimen y los impuestos un atraco.
Están convencidos que el amor por el semejante se encuentra en su bando, el de los que insultan.
Pero se equivocan. Se equivocan, porque piensan que mis objetivos son distintos a los suyos.
Y lo que es distinto son las soluciones.
Unos piensan que problemas complejos se arreglan con medidas sencillas.
A otros, andar suficientes kilómetros, nos ha llevado a otra conclusión.
En serio, no soy malo.
Mismo objetivo, distinto camino. Eso es todo.
Y si hay dudas midamos qué caminos han llegado más lejos.
Siempre lo he dicho…
En lugar de limitar los precios de los alquileres, o subir los impuestos, o insultar a los mayores contribuyentes del país…
Busca al tipo que más pisos tenga, pregúntale de dónde viene y cómo lo consiguió.
Luego págale una absurda cantidad de dinero para que vaya por colegios e institutos contando cómo lo hizo. Repite con empresarios, artistas y cualquiera que haya sacado la cabeza.
Mejor inversión de la historia.
Salvo que lo que busques no sea la prosperidad de tus votantes, en ese caso no.
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