En este post te cuento cómo aprendí a vender

Era mi primera feria. La gente llegaba a mi stand, hablábamos, me daban su tarjeta.

Conseguí 324.

En la tarjeta apuntaba algo que me recordara a su dueño.

Al día siguiente puse orden. Estas fueron las notas con las que me encontré:

Caliente, Caliente, Caliente, Cachondo, Cachondo como una perra, Quiere comprar ya, Caliente, Caliente, Cachondo…

Descarté a dos jubilados.

Con el resto, a chuchillo:

Llamada → Email → Reunión → Propuesta → Reunión → Email → Email → Email

Cientos de clientes, cientos de propuestas.

Clientes cachondos.

Clientes con necesidad.

Clientes que me habían pedido propuesta.

Clientes que me habían elogiado, halagado, piropeado.

Clientes que me dijeron que lo miraban y me decían algo. Que lo veían.

Clientes que por lo visto dejaron de verlo.

Cientos de propuestas, cero ventas.

Metí la pata más veces en cuatro semanas de lo que la mayoría la meten en su vida.

Y fue la inversión más rentable de mi vida.

Y ahora puede ser la tuya.

Durante los siguientes meses analicé como un puto enfermo cada uno de esos casos.

Elaboré mil hipótesis de qué había fallado y lo puse a prueba con los siguientes clientes que llegaron.

Más cagadas.

Un año después de aquello había multiplicado el precio por 4 (dato real) y tenía lista de espera.

Descubrí que los motivos por los que clientes que manifiestan gran interés se echan atrás en el último momento no son más de 5.

5 elementos aparentemente inofensivos pero tremendamente putrefactos que comenten la mayoría de vendedores.

Elementos que yo había copiado tras versélos a otros muchos.

El lunes te contaré cuáles son, y lo haré descuartizando el caso real de un alumno de la mentoría.

Un proceso de venta aparentemente impecable que acaba con el cliente huyendo en el último momento con una excusa de lo más absurda.

Caso de estudio real: el motivo por el que te rechazan los clientes y que no estás viendo.

Si te apuntas en la mentoría

Si no lo vas a hacer, al menos anota estas frases:

  • Lo tengo a punto
  • Está cachondo perdido
  • Dice que firma esta tarde
  • Mucho me extrañaría que no lo hiciera
  • Me ha dicho que en un rato me pasa el contrato por email

Te vendrán bien para convencer a tu jefe, socio o a ti mismo de que este mes no será como el anterior.

Lo mismo te apuntas aquí: