- Soy pobre
- Soy negro
- Soy mujer
- Me gusta la carne y el pescado
- De pueblo
- Tartamudo
- No tengo estudios
- Tengo hijos
- Tengo hipoteca
- Demasiado joven
- Viejo
- Bajo
- Gordo
- Ovíparo
- No tengo contactos
- Mis padres son funcionarios
Victimizarte te esclaviza.
Una vez lo haces ya no hay salida porque pasas a ser incapaz de ver tus fallos. Y sin autocrítica no hay prosperidad.
Por eso existe tanto interés en crear un mundo de víctimas.
Algunos de los mejores vendedores que he conocido:
- Obeso sin dientes y cara llena de verrugas (hablé de él en un email, uno de los mejores vendedores con los que me he cruzado)
- Mujeres ganando decenas de miles de euros al mes conozco unas cuantas. Y ninguna tiene un padre con una granja de unicornios.
- Un cojo.
- Un casi enano al que le falta la mitad de la dentadura.
- Un tipo con 10 hijos.
- Un huérfano y otro al que sus padres dejaron con una familia porque no tenían para mantenerlo.
- El fundador del KFC no triunfó hasta los sesenta y tantos.
- Adolescentes millonarios hay unos cuantos.
- Los gorditos me hacen especial gracia, con la de cerdacos multimillonarios que hay.
- Uno trabajando desde los 7 años, no broma.
- Gente sin contactos o pobre, pero pobre, pobre. Tendría que pararme a pensar porque conozco más de los que puedo recordar en una sentada.
Claramente me muevo en otros ambientes que los de podemos. Ellos solo conocen a ricos hijos de ricos.
Poca sorpresa.
Que estés leyendo este email significa que estás vivo en la mejor época de la historia y tienes internet.
Entonces, nueva norma.
A partir de hoy no contestaré emails que expliquen motivos de fracaso. En la sala VIP de la vida esa gente no es bienvenida.
Ahora haz 100 flexiones.
Hazlas antes de que acabe el día. Yo haré 200.
Y no me vengas con que estás en la oficina o tienes auna luxación en el hombro o te extradito. Y si al hacerlas sigues llorando, solo significa una cosa:
Que te faltan otras 100.
Si no tienes brazos elige otro ejercicio, no sé recomendarte cuál porque yo sí tengo brazos. Dos brazos como dos robles. Y no tengo problema en bromear con ello porque no me das pena.
Lo que me podría dar pena es que nadie te haya tratado así antes. Que te hayan tratado con cariño y candidez. Eso sí sería una putada.
Y ser hijo de funcionarios. Eso también me da un poco de pena, la verdad.
Tengo un curso que en el que te enseño la frase más adecuanda para cada ocasión.
Ahora hazlo y ten valor a decirme que el problema era de los demás: