El motivo por el que tus clientes no te respetan

—«Creo que tengo un problema de autoridad con mis clientes.»

—«¿A qué te refieres?»

—«Me discuten las decisiones, me negocian, hago lo que piden y luego cambian de opinión y esperan que les lea la mente, se quejan por lo que ellos mismos pidieron, me solicitan cambios, personalizaciones y excepciones constantemente. A menudo se enfadan y reclaman.»

—«¿Por qué no triplicas tus tarifas?»

—«Jajaja.»

—«¿Por qué no triplicas tus tarifas?»

—«No podría hacer eso.»

—«¿Por qué?»

—«¿Mi cliente no lo aceptaría.»

—«¿Cómo lo sabes?»

—«Ningún competidor cobra eso.»

—«¿Cobrar por adelantado?»

—«Difícil. Voy a empresas grandes, esas nunca pagan por adelantado. Además, en este sector nadie cobra por adelantado, así que se irían con otro.»

—«Enséñame tus propuestas.»

—«Ahí tienes.»

—«Le sobran 12 páginas.»

—«Pero si tiene 15.»

—«Por eso.»

-«No, no sería serio.»

—«¿Emails? ¿Cómo son tus emails?»

—«Elimina la firma, produce ataques epilépticos. Y deja de saludar y presentarte en cada mensaje.»

«Entiendo, pero es muy agresivo. No sabes cómo es mi cliente. Mi cliente es muy clásico, requiere ese tipo de cosas.»

—«No las requiere.»

—«Te digo yo que sí.»

—«Al menos cambia el “Buenos días” por un “Hola”.»

—«No sabes cómo son. En serio, no puedo.»

—«Ok. Explícame para que lo entienda. Quieres hacer lo mismo que el resto, cobrar lo mismo que el resto, con las mismas condiciones que el resto, no arriesgarte a perder ni un cliente y no ofender a nadie. ¿Correcto?»

—«Correcto.»

—«Y autoridad.»

Mira macho. O eres calma o eres tormenta. Autoridad tiene el fuerte, el que arranca cabezas con los dientes. El doberman o el rottweiler, no el labrador.

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