Duro pero lucrativo

Es común que me pregunten qué opino de personalizar el proceso de venta según el cliente.

Si lo piensas, es una forma bastante extraña de preguntar, y si llevas suficientes horas de vuelo entenderás que quien pregunta eso, lo que realmente quiere decir, es:

«Debes ser retrasado si piensas que eso vale para mi caso.»

Años de guruses clasificado a los clientes en categorías ha calado fuerte.

Eso y que decir «tengo don de gentes» gusta mucho entre quienes tienen más interés en tomar café que en firmar contratos.

¿Quiero decir con esto que no existan tipos de clientes?

Nope.

¿Y que está mal adaptarse a ellos?

Para nada.

Atiende, porque esto es lo que quiero decir.

Soy consciente de que si montas un restaurante chino en el que sirvas comida genuinamente china, es decir, exactamente tal y como la preparan en el interior profundo de China, te arruinarás.

Soy consciente.

Entonces, puedes montar un chino que parezcha chino, que suene a chino y que huela a chino, pero que no sea totalmente chino y, con un poco de suerte, sobrevivirás.

O puedes montar un McDonalds.

Como te decía depende del dinero. De si te gusta ganarlo.

Y del tiempo. De si te gusta perderlo.

Incluso de la suerte. De si te gusta tentarla.

Desarrollo:

Si te gusta atender a 6 o 7 clientes al día y que te cuenten su vida; personalizar tu discurso y actitud está genial.

Si te preocupa justificar 8 o 9 horas de trabajo diarias, no lo pienses, personaliza, personaliza a tope.

Y si tienes el don de identificar el perfil del personal en mucho menos tiempo del que necesita un psicólogo, por lo que más quieras, personaliza.

También puedes montar un resaturante súper exclusivo, con lista de espera y carta a la medida del comensal.

Dinero no ganarás, pero el premio al don de gentes te lo llevas fijo.

Tengo un newsletter para vender a mucha gente en el menor tiempo posible. Si que te inviten a café te gusta más que ganar dinero, no es para ti: