Detalles que te hacen pensar que alguien es tonto

Digamos que eras el último de la clase. El más torpe, el corto, el que no llegaba.

Me parece estupendo, pero por lo que más quieras, no me lo cuentes. Me cruzo con muchos como tú cada día, no te sientas tan especial.

Te contaré un secreto…

Una vez te haces adulto la única forma de diferenciar a los primeros de los últimos de la clase es si vas y abres la boca para confirmarlo:

Un truco…

Asume que si a alguien le va bien lo más probable es que sepa lo que hace. Y si no eres capaz de verlo, duda de ti primero. Pongamos al tipo de arriba. ¿Dónde estaría si hubiera convertido esto en su filosofía de vida?

Ni idea, pero mejor. Seguro. Pensar antes de hablar siempre sale rentable. Siempre. Es una apuesta sin riesgo.

Entonces, cuando veas a alguien al que le va bien, cópiale. Aunque no lo entiendas. Hazlo durante suficiente tiempo y todo el mundo pensará que eras el primero de la clase.

Esa es mi recomendación de hoy.

Copia lo que te digo en el newsletter por suficiente tiempo y serás, efectivamente, el primero de la clase: