Una de las decisiones más difíciles de mi vida

Tan difíciles como imaginas

No existe la amistad, solo momentos de amistad.

Me lo ha dicho un señor en el parque mientras su perro intentaba violar al mío a la luz del atardecer.

Te voy a contar un momento de gran estrés que supuso un importante aprendizaje en mi vida.

Entradium tuvo más fundadores además de Fran y yo. De hecho, técnicamente yo ni siquiera soy fundador, yo entré dos semanas después de que empezara su actividad.

Uno de esos fundadores es quien tuvo la idea original.

También tenía una gran visión de futuro. Era como si tuviera una bola de cristal. Durante años fue capaz de adelantar por dónde evolucionaría el mercado.

Eso fue así hasta empezó a tomar decisiones incorrectas.

Estábamos tan acostumbrados a que acertará que nos costó verlo. Nos preguntábamos si los equivocádos éramos nosotros.

Algunos cambios de temperamento y decisones extremadamente disparatadas dejaron claro que esa persona no estaba es condiciones de asumir la responsabilidad de dirigir una empresa con miles de clientes.

Nos negábamos tan fuerte a reconocerlo que fuimos muy lentos en reaccionar.

Pero no existe la amistad sino momento de amistad.

Ni el trabajo.

Ni las empresas.

Ni las ventas.

Puedes llevar toda la vida haciendo algo y, aún así, algún día tocará cambiar.

Los motivos son sutiles. Tanto que cuesta reconocerlos y dar el paso.

Tanto, que muchos no lo harán.

Y sacrificarán su empresa, sus ingresos o su estilo de vida antes que cambiar.

Quizás hayas vendido presencialmente toda la vida.

O por teléfono.

O con emails, pero a unos pocos.

Y puede que no te haya ido mal, incluso puede que te haya ido muy bien.

No se cambia porque te empiece a ir mal.

Se cambia antes de que te pueda ir mal y, más importante, se cambia porque se puede ir mejor.

Existe una forma de vender que es…

Que cualquier otra.

No te digo que la adoptes mañana (aunque no sería ninguna locura), pero quizás te interesa conocerla, te la cuento aquí: