—Papá, ¿por qué ponen tetas en el cine?
—Porque es muy agradable.
Es el fragmento de una conversación con cuatro exitosos comensales a los que mantendré en el anonimato.
Tres horas con más aprendizaje que 5 años de carrera, máster y doctorado. Para quien sepa escuchar, claro.
Para el resto se trataría de una conversación misógina, soberbia, fascista, francopantano, ley de la jungla.
Me gusta… / Me disgusta…
Creo / Prefiero / Considero
Estoy de acuerdo con el 80% de lo que dices…
Soy buen vendedor, pero al público no le gusto.
Domino el copyrwiting y ahora no tengo mucha pasta.
Mi producto es mejor pero el cliente no tiene ni idea y elige a la competencia.
Esto también son fragmentos, pero de otras conversaciones, porque en la comida que te mencionaba nadie hablaba así.
Ni un «creo», ni un «opino».
Ni una condicional, ni un «lo que estaría bien sería…», ni un «esto mola»/«esto no mola», ni un «poco profesional/muy profesional.»
«A mi cliente le ofendería», «A la gente que conozco no le gustaría», «Mis amigos no lo harían o no lo necesitan.»
Todo eso, que quizás te parezcan frases muy diferentes, significan exactamente lo mismo. En concreto:
Soy un puto soberbio incapaz de sacar la cabeza del interior de mi propio ano.
Allí nadie habló así. Allí solo se habló en términos de lo que los demás quieren.
No los demás a nivel individual. No del feedback puntual que te da un cliente. De lo que quiere el grupo, que no tiene nada que ver con lo que quiere el individuo (incluyéndote a ti).
Lo que tú opines, creas o consideres –y no vuelvo a decir esto nunca más en la vida (spoiler: seguro que vuelvo a decir esto muchas veces más)– es irrelevante.
Porque tú eres un puto espectador.
Si pretendes vender algo, quiero decir.
Espectador, no juez.
Porque la única frase que tiene sentido es «Esto vende» o «Esto no vende.»
El día que…
- consigas eliminar cualquier deseo por tu producto…
- borres de tu mente el «trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti»…
- empieces a ver unas tetas en una película como lo que son y no como unas tetas…
Aunque todo esto te parezca contradictorio, será el día que empezarás a vender.
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