Cómo ser el más caro vendiendo un producto genérico

Existe un «No lo entiendo», y esto es algo que puedes ver en tus clientes, que no significa no lo entiendo, sino que significa «No tengo la madurez emocional para aceptarlo.»

Conceptos simples que contradicen lo que se ha creído o hecho toda la vida.

Al que le dices que no venda lo que a él le gusta, por ejemplo; ni lo que él compraría. Al que le dices que el powerpoint y las propuestas no sirven para nada.

Al que le dices que deje la formalidad en casa, los «voy a ser breve» y los «gracias por tu tiempo».

Y al que le dices que deje de llamarse «comercial» o «consultor», que se mire a los ojos y se diga que es un puto vendedor.

No entiendo.

«¿En qué universo importa lo que a ti te gusta?»

No entiendo.

¿Por qué coño le acabas de meter una paliza al cliente?

No entiendo.

Es un «No soy capaz de procesarlo.»

Cómo va a ser así, no puede ser así, si fuera así significaría que llevo toda la vida haciendo el gilipollas.

Y eso es algo, que por algún motivo que se me escapa, la mayoría de adultos no pueden procesar. En especial a los adultos fracasados y los que votan socialismo.

Y esa última frase no la entenderán los que piensan que tienen que gustar a todo el mundo.

Un mensaje que recibí el otro día:

Hola Luis, aquí Patricia. Hace días que quería contarte que el año pasado he alcanzado facturación récord y un aumento de un 40% en los beneficios. Brutal.

Tan brutal que me planteo XXX

XXXXX

XXXXX

En el newsletter analizo un mensaje de ventas.

Una locura de fantasía contraria a lo que prácticamente cualquier copywriter en español ha recomendado toda su vida.

Un mensaje que consigue vender a un precio diez veces superior un producto de lo más aburrido.

Un mensaje que convierte en único un producto que tiene todo el maldito mundo y sobre el que nadie reflexiona.

Un mensaje al que la mayoría de vendedores contestarán: «No entiendo.»

Y como te decía, te lo cuento únicamente si te apuntas al newsletter: