«Primero se crea al personaje y luego el producto.» —Julio Iglesias.
Imagina que ir al gimnasio y ponerte como una bestia fuera parte de tu jornada laboral diaria.
Imagina que presentarte a cuatro desconocidos fuera parte de tu jornada laboral diaria.
Imagina que enviar un email a los miles de personas que conoces fuera parte de tu jornada laboral diaria.
Imagina que leer o hacer una formación fuera parte de tu jornada laboral diaria.
Obviamente nada de esto tiene sentido si simplemente aspirar a ser un empresario o vendedor de éxito.
Un empresario o vendedor puede alcanzar un moderado éxito, incluso decente, sin necesidad de hacer ninguna de estas cosas de manera recurrente.
Esto tiene sentido si aspiras a la más lucrativa de todas las opciones con las que te cruzas en la vida, es decir, ser un personaje. Antes que un vendedor o un empresario. Antes que incluso preocuparte por un producto.
Esto solo tiene sentido si entiendes, asumes e interiorizas que lo que mueves con lo que tienes dentro, la caracasa que lo protege y la gente que sabe de tu existencia, es ochocientas millones de veces más importante que tu experiencia, tus estudios académicos o cualquier aspecto de tu vida actual o pasada.
En resumen, que si quieres que te vaya bien no debes preocuparte demasiado…
…pero si lo que quieres es que te vaya de putísima madre, entonces más te vale convencerte de que todas esas cosas deben ser parte de tu jornada laboral diaria.
Cada día envío un email con un consejo para vender más, venderte mejor, y proteger lo que has ganado.
Día que estás fuera, consejo que te pierdes para siempre.
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