Cómo entrar en la cabeza del individuo que tienes enfrente

Conversación mental, conversción mental, conversación mental.

Ni datos gordos, ni embudos barbudos, ni estrategias tres-sesenta.

Que no te engañen.

Knowledge is power, mis cojones.

Conversación mental is power.

Penetrar en el recinto estanco de 1500 centímetros cúbicos que tu cliente porta entre cogote y coronilla.

Todo lo demás, paja.

Quien entra ahí, gana. El resto, murmulla.

Soy más guapo… y la tengo más gorda… ¡me arrastro más!

Parece difícil.

Puedes tener enfrente a un tipo abriéndose en canal, compartiendo cada día un trocito de sus entrañas, y nada.

Créeme.

Entiéndeme.

  • Asesores financieros
  • Abogados
  • Publicistas
  • Copywriters
  • Vendedores
  • Call centers
  • Tecnologías de todo tipo

Cada. Maldito. Día.

Gente que tiene más acceso a mi interior que mi urólogo.

Y nada.

Pasan los días y los meses y siguen intentándolo.

Incapaces de arrancarme una respuesta.

Con discursos, mensajes y narrativas que no están en todos los sitios salvo en mi cabeza.

Salvo dos tipos.

En todo este tiempo, DOS.

Dos desalmados que me han perforado los pabellones auditivos y triturado lo que allí han encontrado.

Dos personas capaces de sintonizar con la frecuencia exacta de su receptor.

Un hombre en un caso, una mujer en el otro. Fulanos capaces de cazar tigres de bengala con sus manos desnudas.

Máquinas de vender con el culo más pelado que un mandril congoleño.

O con suerte, no sé.

El caso es que entraron en mi cabeza usando una técnica genial. Una técnica idéntica a la que yo mismo he usado en múltiples webs y guiones telefónicos con eróticos resultados.

Y la voy a contar.

Pero no por ser genial, eso me trae sin cuidado.

Te contaré la técnica porque es muy lucrativa, que es lo único que me importa.

Cómo conectar con la conversación mental de tus clientes y reventarles por dentro.

Hoy es el día perfecto para apuntarte porque al entrar te regalo dos cursos cuyo valor justifican el primer año de mentoría.

Así tienes tiempo para hacerlos antes de la lección del lunes.

Algo que recomiendo encarecidamente.

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