Si te puedes permitir algo es una cuestión de confianza. En concreto, de autoconfianza.
Alguien pregunta…
¿Me puedo permitir un coche/casa/unicornio que vale Y?
Y la gente…
¿Cuánto ganas? / ¿Cuánto tienes? / ¿Qué deudas tienes?
Pero nadie hace la pregunta más importante:
¿Cuánto confías en ti?
Yo no tengo ningún problema en invertir millones en mí porque confío en mí.
Cuanto más aprendes, más confías.
Cuanto más pruebas, más confías.
Cuanto más consigues, más confías.
Aprender, probar, conseguir. No hay más.
Sería buena respuesta:
¿Cuánto aprendes, cuando pruebas, cuánto consigues?
¿Mucho? Pues adelante, cómprate esa casa.
O… Ni de coña. Quédate en casa de tus padres hasta que te jubiles.
¿Qué quieres que te diga?
¿Que es cuestión de suerte? ¿Que el mundo es injusto? ¿Que no hay derecho? ¿Que hay una conspiración de los ricos para mantenerte pobre? ¿Que estás en una situación más difícil que otros?
Pues si quieres te lo digo, que soy muy de agradar, pero vamos, que con ese discurso vas a seguir pobre como una rata.
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