En el newsletter enseño una técnica para cerrar ventas como un hijo de puta.
¿Esa frase anterior es soez? Sí.
¿Lo que cuento en el newsletter funciona? Puedes jugarte el cuello.
Empieza a mentalizarte de que dos cosas, una que no te gusta y otra que te conviene pueden ser verdad al mismo tiempo. Cuando ves la vida con esos ojos dejas de ver las cosas que no te gustan de la gente y te centras solo en lo bueno.
Entonces, «Cómo cerrar ventas como un hijo de puta».
- Envío un email todos los días.
- Reciben únicamente quienes estén dentro, el resto se lo pierden para siempre.
- Te apuntas ahí:
Porque verás, la vida va de eso. La vida de éxito, quiero decir.
La gente pobre piensa que va de estrategias y planes. De perfeccionismo y detallismo, pero qué va.
Va de tener rutinas, costumbres, herramientas, plantillas… que te permiten tomar la decisión más acertada la mayor parte del tiempo sin necesidad de analizar mil variables ni reflexionar durante días.
Y eso es exactamente lo que cuento en el newsletter.
Pim, pam, pum, gol.
Dar con el discurso de ventas perfecto en (casi) cada ocasión y al primer toce.
Una serie de principios, de normas si quieres, que si te tatúas te llevarán a esa cosa tan soez que es cerrar ventas como un hijo de puta.
Tan soez y tan satisfactoria, claro.
Ya sabes, te apuntas arriba.
O aquí abajo: