Clientes que siempre rechazo

A veces me preguntan si mis formaciones se pueden subvencionar.

Si se pueden acoger a ayudas públicas de esas que te pagan un dinero que anteriormente ya fue tuyo.

En lugar de contestarles les dirijo a la sección de preguntas frecuentes:

Te lo transcribo, por si eres pobre y tienes las imágenes deshabilitadas para no gastar datos:

¿Son los cursos subvencionables?

No.

Se trata de formaciones de alta calidad destinadas a personas y empresas comprometidas con mejorar, por tanto, nunca tendrán nada que ver con ningún tipo de ayuda pública.

Uno me dijo que era un soberbio.

Otro, que le parezco un chulo y no le llego ni a la suela del zapato.

Ayer, una chica con una foto en sujetador como imagen de perfil me llamó machista. Le dije que buenas tetas gasta.

No me lo dijo por lo del email, sino por no usar lenguaje inclusivo, pero quería contártelo.

Un señor me dijo que siendo así perdía muchas oportunidades.

Pero claro, otros opinan que por no a 10 € me estoy perdiendo una parte del mercado.

Luego están los de los pagos a 90 días y los de dar de alta como proveedor.

También están los miles que no solo compran esta u otras formaciones y los que agradecen el precio y las hostias incluidas en el mismo.

Y ese es el punto. Es en mis términos o no es.

Y es que no hay otra forma de vender. Vender cantidades serias, quiero decir.

Siempre que los términos tengan puto sentido (pequeño detalle que a alguno se le escapa).

Con qué autoridad voy a hablar de ventas si lo que hago es dejar que me rellenen los orificios.

Y sí, ya sé, ya sé.

Mi cliente es grande, mi cliente es serio, mi cliente son las administraciones, vendo por licitaciones…

Y blablablablabalasldkjfañ

Calla, anda.

Y atiende.

En el newsletter vamos a ver cómo vender en tus términos o en ningunos términos.

Ya basta de esas absurdas ofertas o presupuestos en los que dices «Válido por 15 días.»

Deja de hacerte daño, hazme el favor, y empieza a vender como venden los mayores.

Y no faltará gente que llegue y te diga que no le gusta y que tal y cual pascual.

Llegarán. Y sufrirás. Y te entrará la debilidad.

Pero tendrás un camino, una brújula y unas instrucciones claras para recorrerlo.

Y las seguirás.

Y después de llorar, te comprarán.

También los grandes, también, hijo mío. ¿O de verdad te habías creído lo de que los grandes no trabajan de otra forma?

Y nos dejaremos todos de excusas chorras y ganarás dinero como para pagarme treinta y cuatro Mentorías cada día.

En fin.

Cómo vender, en tus términos.

Y matando los «Me lo tengo que pensar» y los «Lo miramos y te digo algo.»

Uf. Qué pereza los vendedores que siempre consiguen que los clientes les digan eso.

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