La vida no se gana poniendo avisos de cookies.
Ayer, cenando con el rey de los vendehumos, Roberto Gamboa, salió esa frase y pensé que te la tenía que contar.
Fue después de que alguien con el número de 40 clientes me preguntara cómo conseguir más.
A mi respuesta se le ocurrió decir: «¿Pero eso es legal?»
Atiende, uf, atiende.
¿En qué puto universo lo legal o lo ilegal tiene la menor relevancia cuando tienes 40 clientes?
Es decir, que la recomendación que le di, y que no daré aquí, fuera legal, ilegal o digna de llevarte al infierno, es irrelevante cuando tu número de clientes es ese.
¿Te estoy diciendo que incumplas la ley?
Si estás entendiendo eso supongo que tus padres se tropezaron cuando te llevaban en brazos.
¿Te estoy diciendo que para ganar pasta hay que hacer algo ilegal?
Si estás entendiendo eso supongo que después de que te cayeras te patearon.
Lo que te estoy diciendo es que no puede ser que estés más dispuesto a llamar a un abogado que a un cliente.
Que dediques más tiempo al aviso legal que a conocer gente.
A rellenar la declaración de la renta que a engordarla.
Que lo que no puede ser, si quieres ganar dinero, es que tengas las prioridades del revés. Que ganar dinero es cuestión de distribuir tu tiempo y energía en el orden correcto. Y que si lo haces en el incorrecto, por mejores ideas que tengas y más que trabajes, no llegarás a ningún sitio.
Lo que te estoy diciendo, querido yonki de las ventas, es que lo que no puede ser es que si no tienes más oportunidades de las que puedes atender, digas cosas como que no tienes tiempo para formarte, que ya te va bien o que ya habrá un momento mejor.
Nunca habrá un momento mejor, porque formarte es lo mejor que puedes hacer en cualquier momento.
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