Caso real:
ALUMNO #1
Me pregunta qué hacer a lo largo de este año, en qué centrarse.
Me envia hoja de cálculo con 39 ideas diferentes.
También me cuenta su vida personal, su currículum y sus sueños.
ALUMNO #2
Telegrama. Cuatro bullet points: lo que ha hecho, precio, lo que ha conseguido y lo que quiere conseguir.
Un número concreto y razonable.
Le hice dos preguntas que me permitieron entender el por qué de sus inicios.
RESULTADO
A la primera persona le di un mensaje ambiguo, medio motivacional, medio colleja.
Déjate de hostias y céntrate en algo.
Eso fue hace un par de meses más o menos. Ya está fuera de la Mentoría y ha dejado de vender su producto.
Con la segunda decidimos una acción concreta que nos permitiría identificar el problema, se solucionó y volvió a crecer tras meses de parón.
Es el poder de saber elegir, de quedarse con lo importante.
De la concreción.
A tener las ideas claras y la mente limpia los cobardes le llaman ser un seco. O simplificiar.
A no contar tu vida, un borde.
A limitarse a hacer lo que da resultados, soberbio.
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