Casa grande y culo sucio: el problema de ser demasiado inteligente

Ahora, una historia:

Ayer estuve en una fiesta en una casa muy guapa.

Un jardín que parecía un parque público, piscina de diseño, billar, cine, gimnasio, sauna y un par de aston martin, un ferrari y un lamborghini en el aparcamiento.

Muy guapa.

Deseando estoy de recibir el email del mileurista de turno para decirme que en su casa también tiene un billar (de playkool), piscina (hinchable en el balcón) y que tener un aston martin es una tontería, que su hyundai gtx32jfgakjñar corre mucho mucho.

La casa estaba a la venta.

7,4.

O imaginas los ceros y la divisa que siguen a ese número o mi recomendación, oposiciones.

Bien, vale. ¿Y?

Tres detalles inquitantes:

  • Las únicas vistas, a la valla del jardín.
  • A las afueras de una gran ciudad de interior.
  • El detalle más inquietante te lo cuento en un momento.

¿Entonces?

Que uno no es libre hasta que sabe vender. Y que mucha habilidad pero poca venta. Y mucho dinero pero poca libertad.

Te lo digo de otra forma: la habilidad te puede dar muchísimo dinero, pero la libertad solo te la da la venta.

El dueño de esa casa tenía muchísimo de lo primero y nada de lo segundo, porque el único motivo para tener una casa de esas caracteríticas y precio en ese lugar es ese: mucho dinero y ninguna libertad.

Y la única forma de haber llegado a esa situación es haber dominado una gran habilidad sin nada de venta.

Convertirte en el mejor en lo que haces, un crack, un mostruo, un fuera de serie, un figura, un tiburón… pero amarrado a un lugar, a un horario y a un equipo.

Y coño, joder, hostias, de verdad, que se puede. Solo tienes que llenar tu caja de herramientas de los utensilios correctos.

Los utensilios si te apuntas aquí abajo: