Busco mujer

Una mujer coloca unos carteles por New York:

Busco marido rico.

Decenas de solicitudes.

«¿Lo has encontrado ya?» y «Mi ingresos anuales son de 10 millones» y «Aquí estoy, deja de buscar» son algunas respuestas recibidas.

¿Viejos? No.

¿Feos? Tampoco.

¿Mentían? No tenían pinta.

¿Desesperados? Menos pinta.

¿Entonces?

Entonces hay mujeres a las que les gustan los hombres ricos y hombres ricos a los que les gusta las mujeres a las que les gustan los hombres ricos.

No las mujeres simples. No las mujeres fáciles. No las mujeres comprables. Las mujeres a las que les gustan los hombres ricos.

Me resulta tan obvio que ni siquiera sé por qué es necesario explicarlo.

El coche les importa tres pelotas.

La casa les importa tres pelotas.

Los viajes les importan doscientas pelotas.

Las cenas les importan tres millones pelotas.

Han ido, se han peleado, hoy visten cicatrices y al final lo han ganado todo. Y les da una paz tremenda tener a su lado a alguien que les valora por haberlo hecho.

En cuanto a las mujeres, no te confundas. Entiéndeme, no son idiotas, aprecian la buena vida, por eso la buscan, pero para ellas es jodidamente sexy un hombre que ha tenido la capacidad, la inteligencia, la violencia para conseguirlo.

Y para él es jodidamente sexy que eso sea jodidamente sexy para ella. Todo lo que hizo no lo hizo para demostrar el tamaño de sus pelotas, sino para vaciarlas con alguien que lo valorase.

No te pido que lo entiendas, solo te cuento lo que hay.

Créeme o no lo hagas, llámame misógino o francopantano, me da igual. No estoy aquí para juzgar la realidad, solo para mostrártela. La naturleza en su estado salvaje.

Para que la explotes.

Si sabes cómo.

Ahora haz con esta información lo que quieras.

Cada día, un email con un truco de ventas más rentable que cualquier máster que se te ocurra hacer.

Te apuntas aquí: