Aventura en sudamérica me demuestra lo fracasados que son los marketeros

Una vez una furgoneta me dejó tirado en el medio de cierto país sudaméricano y, mientras esperaba a que llegara otra furgoneta para continuar la marcha, mi amigo Pepe, que allí andaba, me enseñó varias newsletters que él sigue.

Newsletters en español de gente que dice que le va muy bien.

Copywriters, vendedores, marketinianos y cryptoexpertos. Gente relativamente conocida.

Gente que lo único que ha hecho en su vida es enviar newsletters.

Y tras leer varias llegué a la conclusión de que, para esta gente, que te vaya muy bien debe ser ganar lo suficiente para comprar atún y arroz. Porque es imposible –material, física y jodidamente imposible– que con esos mensajes ganen como para poder añadir tomate al arroz.

Eran terribles. Terribles te digo. No tengo palabras para expresar lo terribles que eran.

Hasta el niño burbuja tiene experiencias más interesantes que contar que esa gente por el amor de dios.

Tres cosas me vinieron a la mente:

  1. Es imposible no triunfar en esta vida.
  2. Gano demasiado poco.
  3. Aunque es cojonuda, la lección que publicaré el lunes en la que cuento y destripo los titulares más vendedores que he enviado en 2024 para que cualquiera los pueda copiar, no servirán de nada a quien no tenga vida.

Estudia, trabaja, esfuérzate, pero sobre todo, vive. Por lo que más quieras, antes de intentar hacer ninguna otra cosa, sal ahí fuera, mueve el culo, arriesga y pierde. Vive.

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