Autoridad.
La pierdes antes de empezar. A partir de ahí, todo lo demás, da igual. Piénsalo.
Da igual que copies este email y cada palabra que salga por mi boca y cada lección de la Mentoría si empiezas a hablar antes de haber afianzado tu autoridad. No importa lo que digan…
- Imposible tomar en serio al médico obeso que recomienda vacunarse
- O al deportista que fuma
- Al defensor de los impuestos que apenas los paga
- Al votante que vive del partido
- Ni los consejos de ventas de una recepcionista
Y tampoco, atiende, compraré a quien no vende como churros cada maldito día.
Por eso el primer paso es tan importante, las primeras palabras. El disolver cualquier incoherencia entre el objetivo que persigues y el lugar de donde vienes.
Y eso exactamente lo que enseño en el newsletter.
Cómo crear una columna de autoridad.
Fabricar una indestructible posición de liderazgo que hará que tu cliente solo pueda asentir y avanzar con paso firme con cada palabra que salga por tu boca.
Cómo destruir barreras mentales.
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