Así no podemos seguir

Para, para, para

Lo primero que vendí en mi vida fue un sitio web. 800 €.

Tras años vendiendo entorno a ese precio, subí a 2500 €.

Algunos se molestaron.

Personas a las que les había dado presupuesto hace meses (o años) se enfadaron. Intentaron hacerme sentir culpable.

¿Pero sabes qué pasó en realidad?

Que mi vida mejoró mucho.

Con el paso de los años volví a hacer más subidas y el intento de extorsión por parte de algunos clientes continuó.

¿Pero sabes qué?

Cada vez era menos.

Y un día cruzamos un umbral. A partir de cierta cuantía prácticamente nadie se quejaba. O me acompañaban en el viaje o se retiraban educadamente. Y cuanto más subía, más suave era la transición.

La gente que juega lo que para ellos es un dineral, la inversión de su vida, viven con un nivel de ansiedad que hace que no te convengan como clientes.

Esa gente te impide crecer y lo que es peor, ser feliz.

No solo es cuestión de precio. Algunos compradores viven con miedo a que metas la pata y a ellos les caiga una bronca. La situación es exactamente igual.

Ocurre en más ámbitos. Recientemente dejé de contestar emails con dudas de suscriptores que no son clientes. También objeciones y algunos whatsapps, como mensajes muy largos o que me pedían favores. Mis tarifas para dar charlas también subieron.

¿Cuál crees que fue la reacción?

Una parte del público, esos que no se enteran de qué va la vaina, que piensan que tengo 4 suscriptores y vendo 10 cursos al año, se molestaron.

Uno me dijo que no compraría el curso si antes no contestaba a su duda.

Muchacho, vas en dirección contraria.

¿Pero sabes lo más importante que ha pasado?

Que de nuevo vivo mejor.

Atiende.

Cada vez que intentes mejorar, alguien se ofenderá.

Por tanto, el número de persona que ofendas, es una medida de lo bien que lo estás haciendo.


Aumenta tus precios, tus condiciones o cualquier otra cosa. Incluido cómo se relacionan los clientes contigo.

Y no te castigues por hacerlo. Que se castigue el que no te pueda seguir.

PD: y sobre todo, huye de quien se queje de su vida, sus clientes y cómo le tratan, pero no hace nada para mejorar. Esa gente tiene un poder de arrastre brutal. Mejor ni mirarles a los ojos.

PD 2: Apúntate arriba, interesante, bueno, bueno.