Te debía una historia.
Enrique Arrilaga, fundador de muebles LUFE, el llamado «IKEA vasco».
Luego de años de partirse el lomo y dos ruinas le llegó un golpe de normalidad.
Aclarar que a lo que otros llaman «golpes de suerte» yo les llamo «golpes de normalidad», porque cuando empiezo algo en lo que arriesgo y por lo que me mato, el éxito es el único resultado que veo posible.
Un golpe de normalidad que consistión en aparecer en un periódico importante o la tele, no recuerdo bien, pero eso no es lo importante, el caso que de un día para otro se multiplicaron los pedidos.
Mismos empleados, mismas instalaciones, mismas máquinas… y varias veces el número de pedidos.
Esto es a lo que emprendedores e inversores de twitter llaman «morir de éxito» y a lo que tu abuelo hubiera llamado ser un flojo y un cabeza hueca.
«¿Qué hacemos ahora? No podemos fabricarlo todo.», dijo alguien de fábrica.
Enrique pensó, pensó y pensó y al día siguiente volvió con la solución:
«Trabajaremos más.»
Uf.
Capitalismo despiadado, que dicen los progres.
Y así pasaron 3 años hincando de lunes a domingo. 3 años te digo. Él, sus socios y con algo menos de intensidad y aumentos mediante, algunos miembros del equipo.
Hoy son un equipo de 45 personas y los domingos pueden ir a misa.
Ahí la tienes. La solución universal que todo lo arregla.