Estaba el bueno de Bukowski fumando mientras miraba por la ventana de su apartamento en la octava planta cuando un tipo le pasó por delante de los ojos.
Cuenta que iba tan borracho que le pidió a su novia que se asomara para confirmar si el cuerpo aplastado contra el arcén era producto de su imaginación.
Su novia iba tan borracha que no le apeteció levantarse de su sitio.
Bukowski decía que estas historias solo se pueden contar con un par de filetes de vaca en el estómago, que no existe peor condición para crear que tener hambre.
Obviamente no conocía los teléfonos móviles.
Las notificaciones simulan una alerta, así que nuestro cerebro, con tal de reaccionar lo más rápido posible, desactiva todo lo que no sea imprescindible para sobrevivir. Como tu imaginación.
Es decir, que cada toque de atención del WhatsApp es como un interruptor que apaga, durante unos segundos, tu inteligencia.
Hazlo varias decenas de veces al día y convencerás a tu cerebro de que vives en medio de una manada de leones.
Mal plan para tener buenas idea. Seguramente peor que pasar un poco de hambre.
Hace unos meses, Anita Cufari contó cómo dejar de ponerle la zancadilla a nuestro cerebro.
🍺 Anita Cufari y cómo ser más creativo.
🍺🍺🍺 En Ventas y Birras, aquí:
PD: técnicas para matar troles también forma parte del menú.
PD2: Tengo un newsletter, ahí envío la crème de la crème, lo mejor, tal como te gusta. Semana que no estás apuntado, artículo que te pierdes, para siempre, porque NO lo publico en ningún otro lado, en serio.
Así que apúntate abajo, que estás perdiendo pasta: