En el evento presencial del año pasado (Actúa) pedí a los asistentes que establecieran un objetivo. Uno solo. Porque quien tiene más de una prioridad no tiene prioridades y perseguir más de un objetivo es una receta infalible para el fracaso.
Y que quien fuera incapaz de elegir uno, que lo dijera y le enseñaba una técnica para identificar el más importante.
Un chico de veintipocos levantó la mano, Jaume.
¿Cuántos objetivos tienes?
Dos.
¿Cuáles?
Tener un hijo y contratar al primer vendedor para mi empresa.
Facilísimo. El hijo tenlo esta semana, al vendedor no lo contrates.
En un segundo pasamos de dos objetivos a cero. Te explico por qué le dije eso.
Creo que la misión de todos los seres humanos es tener muchos hijos y el deber, ayudarles a que se conviertan en seres responsables.
Ten tantos hijos como puedas y tenlos cuanto antes. Ese es mi consejo de hoy.
(Y si te preguntas por qué le recomendé no contratar: no deberías contratar hasta que duela y no deberías contratar vendedores hasta que vendas con tanta facilidad que no necesites vendedores.)
Jaume me escrbió pocas semanas después:

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