- ¿Qué herramienta usas para tal cosa?
- ¿No te importa lo que dicen de ti en tal sitio?
- ¿Cuál es la estategia detrás de cierto detalle minúsculo?
- Me he dado cuenta de que has dicho X, ¿es error o a propósito?
- ¿Por qué crees que Fulanito ha hecho cierta cosa?
No sé si quieren una respuesta o solo charlar. Por si quieren una respuesta, ahí va:
Para, para, para. Quieto, quieto, quieto.
Y siéntate, cagüendiez, que me estás mareando con tanto baile.
Respira hondo y cálmate, que no hay pa’ tanto, de verdad:
Haz menos, empieza por lo simple, no innoves y redobla en lo que funcione.
Lo que te acabo de dar, es frase, vale millones.
De verdad. Sigue ese consejo y podrás vender cantidades obscenamente obscenas.
Y ya que estamos, deja de creer en la magia. No hay magia. Tampoco hay secretos ni cosas que a unos funcionan y a otros no.
No es cuestión de personalidad, ni de sectores, países o tipos de clientes.
Eres tú. Que te gusta complicarte la vida. De verdad, es eso. Que eres el único tierraplanista que da vueltas.
Si te tuviera delante te daría una bofetada que te pondría la cara del revés.
Ahora que estás calmado, atiende:
Cada día envío un email. Un email con un truco para vender más y mejor.
Día que estás fuera, email que te pierdes para siempre. Así, para siempre.
¿El problema?
Que no tiene confeti ni fuegos artificiales de esos que tanto te gustan. Ni secretos inaccesibles, ni trucos despampanantes.
Vamos, que te fastidiará el día, porque después de leerlo no tendrás un millón de acciones improductivas con las que justificar tu jornada.
Reciben quienes se apunten ahí: