Algo de mi personalidad que debería haber cambiado hace tiempo

En una feria profesional un tipo se me acercó. A bocajarro preguntó por nuestra tarifa.

2500.

Se rió. Es coña, ¿no?

Cuando entendió que no iba a decir nada más volvió a preguntar.

¿Qué es lo que hacéis por ese precio? Pregunto por curiosidaaad, me he he quedaddododo flipadoaoaododo

Imagina a un adulto con un corte de pelo de 5 euros y una mochila cargada de regalos publicitarios.

Obviamente aquella conversación no tenía sentido. Puedes no permitirte algo, faltaría más, pero si un precio te provoca un ictus no hay nada que pueda decir que te aporte ningún valor.

La culpa era mía. Si un tipo como ese se encontraba con la confianza para acercarse y preguntar así, aquello significaba que mis tarifas todavía eran demasiado bajas.

Un precio, entre otras cosas, es un filtro, y ese precio no estaba haciendo su trabajo.

Dos días después aumentamos nuestras tarifas un 30%.

A veces me llaman soberbio. Viendo cómo vivo y cómo viven los que me dicen me he dado cuenta de que la culpa es mía, de que soy demasiado poco soberbio.

No te quiero decir que cualquier precio o nivel de seguridad sea correcto. Eso para nada es así. Lo que te quiero decir es que si vives para satisfacer las expectativas de los que te rodean nunca conocerás las expectativas de un montón de personas más interesantes.

¿Imaginas a un buen cliente acercándose a mí si me hubieran visto hablando con el bobalicón de la mochila?

Incluso aunque no me hubieran visto aquello me condiciona. Si pasas el día hablando con idiotas no tienes la actitud correcta para afrontar una buena oportunidad que se presente a continuación.

Y eso es lo que define un buen precio y una buena actitud, los que sean capaces de mantener la afluencia de idiotas al mínimo.

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