Ahora voy y te reviento con este post

Este post va a ser copiado, criticado y se va a hacer viral.

Tú podrás decir que lo leíste de la fuente original.

Me he encontrado con dos tipos de vendedores en mi vida.

El primero de esos tipos se levanta con algo de naúsea y acidez.

Vierte 200 mililitros de café recalentado por su traquea, se calza unos calcetines que le hacen un poco de rozadura y se va a currar.

Mocasines con traje, que los cordones alargan la jornada.

Al llegar dice, «Hay que llamar, vamos a llamar.»

Y también, «Es demasiado pronto, no voy a empezar la mañana tocando los cojones a este hombre, deja que desayune tranquilo. Además hace un día horrible.»

El otro tipo de vendedor se levanta con cosquilleo en las extremidades, mira por la ventana apuntando con su erección al vecino mientras le mira a los ojos. Se lava los dientes, planta un pino que será nominado a los oscar, se casca dos huevos fritos con un vaso de agua y con el mismo ansia que tienen los niños el día de reyes, se va al trabajo.

Al llegar no dice, «Hay que llamar».

Imposible. No le da tiempo.

En el ascensor ya estaba marcando.

Y en el aparcamiento iba diciendo, «Me cago mi puta vida, que soy el primero. Fijo que llamo, no ha llegado la secretaria y hablo directamente con el jefe. Además hace un día de mierda, seguro que los vendedores de baja testosterona y mañanas sin erección no llaman.»

Uno de estos dos tipos, en algún momento, acaba llevando un Rolex GMT-Master II Calibre 3285 pepsi y conduciendo un BMW que cambiará dentro de 4 o 5 años.

Si esas cosas materiales y ostentosas te dan igual, lo entiendo. El estado también lo entiende y te ha preparado esto.

Pero si entiendes que esas cosas son una mierda al lado de lo que significan, y que lo que significan son tranquilidad financiera y seguridad y confort para los que te rodean, mejor.

Y si este mensaje te ha producido pinchazos en el estómago, daño por fricción en el esmalte de los molares y/o humedecimiento en los ojos, mejor aún.

Soy un hijo de puta y a veces me recreo escribiendo, que eso no te despiste.

Ahora.

No estoy aquí para joderte.

Solo para enseñarte que estás más jodido de lo que podrías, mereces o deberías.

Y para decirte qué hice yo para salir de ese círculo y obtener lo que podía, merecía o debía.

Me da igual que seas hombre, mujer o viceverso. Que tengas erecciones, tetas o la picha para dentro. Si no eres capaz de entender una metáfora no tienes arreglo.

Así que venga, chaval.

Puedes seguir preguntándote si la mentoría tiene sentido.

Si es para tanto.

Si cuando alumnos como S me dicen cosas como la siguiente será verdad o me las invento:

«Nunca he sido más fiel a una mentoría. De la de XXX o de YYY me quedan cantidad de audios por escuchar. Los tuyos los escucho siempre. Tenía a mitad uno de XXX incluso en una pestaña del ordenador y me he dicho: escucho el de Luis.»

O si su caso será diferente y resulta que esa gente está muy por debajo o muy por encima tuyo.

Puedes preguntarte eso y mucho más.

Si es que «yo soy yo», si soy tan la polla con cebolla que tú nunca podrás hacerlo.

O decir que ya se la pedirás a tu jefe pasadas las navidades, cuando te den el ascenso o cuando Trump vuelva a twitter.

No hay problema, como te decía ese es un tipo de vendedor.

El otro tipo ya está dentro desde hace tiempo.

Te cuento más sobre la mentoría apuntándote aquí: