¿Por qué a nadie se le ha ocurrido esto?

Piensa, a ver...

Tengo un amigo que lo ha dejado todo para emprender.

Le he dicho que empiece como hay que empezar estas cosas, es decir, levantando el teléfono para llamar a desconocidos.

Como está empezando, hace cosas como contarle su vida al primero que le contesta. Ya tú sabes:

– «Soy tal…»

– «De tal sitio…»

– «Hago esto y lo otro…»

-«Soluciono tal y cual cosa, ¿te pasa?»

No pasa nada, todos lo hemos hecho. Muchos lo siguen haciendo.

Bien.

Bueno, bien no, bastante mal, pero normal.

Este post no pretende ser ni vender un curso de prospección telefónica (eso vendrá más tarde), así que no contestaré a emails que me pregunten cómo lo haría yo, pero sí diré que dar explicaciones a alguien que no firma contratos o hace transferencias no es una buena idea.

Aunque lo haga casi todo el mundo.

Aunque un alguien te dijo que había que hacerlo.

Aunque una vez vendiste gracias a hacerte amigo del conserje.

No me lo cuentes, sigue sin ser una buena idea.

Entonces, alguien al otro lado le ha dicho a mi amigo esas cosas que dicen las personas que no deciden, que no saben cómo se decide pero que creen saber cómo se decide:

– «Lo tenemos resuelto…»

– «Lo trabajamos así…»

– «Tendrías que darte de alta como proveedor…»

La típica serenata, ya tú sabes.

Hasta aquí todo correcto y la única culpa de esto es de quienes piden la serenata y de quienes la creen.

Ahora atiende, que viene el oro. La serenata ha continuado, siempre lo hace:

«De todas formas que sepas que…

– …hacer preguntas no funciona…

– …la responsable nunca atiende llamadas…

– …tienes que explicar tu valor diferencial…»

¿Te has dado cuenta?

Hablo del irrefrenable deseo que tiene los que no venden de dar lecciones a los que venden.

Y la maravillosa escuela de ventas que eso supone. No falla. Cosa que te recomiendan, cosa que hay que hacer al revés.

Si me dieran un euro por cada vez que esta gente me ha dicho que vender por email es spam y no funciona…

Espera, joder, me lo han dado. Y bastante más.

Atiende, que viene lo importante.

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