Imagina dedicar tiempo a las redes sociales cuando vendes menos de 10 o 20 o 30 mil euros al mes. Imagina vender más que eso y contestar más de cuatro o cinco whatsapp al día.
La misma acción, la mismísima, que te lleva al siguiente nivel en una circunstancia, te frena y te hunde en otro.
Y sin embargo la peña no lo pilla. Y si otro hace algo que funciona, lo hacen ellos. Y nunca sacrifican nada, solo añaden sobren lo que ya hacían antes.
Hacen listas con de 300 acciones de marketing que empezarán el siguiente mes, más unas cuantas que añadirán durante los próximos días.
Hacer, hacer, hacer. Cosas, cosas, cosas.
Cosas sin ningún impacto, cosas que a nadie le importan.
Y se fustigan por todo lo que deberían estar haciendo y no hacen. Y se preguntan a quién contratar para hacer más.
Sin darse cuenta de que solo necesitan hacer una cosa.
Y es en elegir esa cosa que está la dificultad.
Pero no saben elegir. Simplemente si ven a otro que les gusta hacer algo ellos también quieren hacerlo y hacerlo igual.
Y así pasan los meses y pasan los años.
Y aquellos a los que copian, los que sí saben elegir, multiplican por cien su éxito, mientras ellos están más o menos en el mismo lugar que cuando empezaron a copiar.
En lel newsletter te explico el criterio que siguen los triunfadores para elegir qué hacer en cada momento. Y de repente lo verás todo claro.
Y en un primer momento eso no te hará feliz, porque te cabrearás por no haberlo visto antes.
Pero una vez aceptes y reconozcas el enorme valor que acabas de recibir, entonces pararás por un segundo, aspirarás y pararás todo lo que estás haciendo ahora.
Y elegirás una cosa. La cosa que te llevará al siguiente nivel.
Y dirás, «Qué maravilla», y también, «Coño, cuánto sentido tiene esto.» Y no descarto que me digas que has mojado tu ropa interior.
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