Alumno me miente en directo (spoiler: sale mal)

Hace tiempo celebré un directo entre los alumnos de la Mentoría. Empezó con una pregunta:

¿A cuántas personas has conocido en los últimos 30 días?

Respuestas: 20… 40… 60… 139… 368… 400 y pico… 1000.

El trato era que quien más contactos hubiera hecho apareciera en pantalla y contaría como lo había conseguido, así que presenté al artista de los 1000 y le pregunté por el número exacto.

Bueno, 1000 no fueron, pero bastantes…

Y procedio a mostrar un taco con 20 o 30 tarjetas que había conseguido en una feria.

Obviamente no tuve otra opción que despedirle. Antes de marcharse justificó que si todo el mundo decía números sin demostrar nada él estaba en su derecho de decir uno más gordo.

No tienes ni idea de cuánto me cabreó.

No tienes ni de qué me cabreó.

A la mentira estoy acostumbrado, lo que me jode es la flojera.

La debilidad de ver en el número 1000 una frontera imbatible.

Como el que dice que si ganara 1 millón se retiraría o el que dice que es imposible cobrar cierta cuantía o que sus clientes nunca aceptarían tal o cual precio o condición.

Me cabrea que a estas altura todavía alguien no tenga claro que cuando limitas tus aspiraciones lo único que limitas son tus capacidades.

1000 contactos no son muchos ni en 30 días ni en uno.

O normalizas el millón o el único lugar en el que lo verás será en tus sueños.

O te crees que ese fulano gana 10 veces lo que tú trabajando la mitad y que todo es mérito suyo o cómo vas a conseguir algo que se le acerque.

Es lógico, joder. Si crees que algo es imposible tu cerebro se revelará contra ello y aunque se te presente delante de las narices dirás que no, que demasiado bueno para ser verdad, que no eres capaz o que no lo mereces.

El éxito primero se interioriza y luego se obtiene, nunca al revés.

Cada día envío un email con consejo para vender más y venderte mejor.

Te apuntas aquí: