El otro día me invitaron a una fiesta en una masión increíble.
Dentro había más casas, y esas casas eran más increíbles que mi casa, y eso que tengo una casa bastante increíble.
Luego llegó un tipo en helicóptero para el cual, el dueño de la mansión era prácticamente un mendigo.
Y todo eso es maravilloso. Estar expuesto al recordatorio constante de que eres pobre eres incluso cuando cres que has dejado de serlo.
Y para quitarte de la cabeza los «ya me va bien», los «más adelante» y los «primero tengo que hacer esa otra cosa».
Y para tautarte en la frente que no existe el «mejor imposible».
Porque siempre se puede ser más fuerte, más grande, más sabio.
Si vas a venir a escribirme para decirme que rico es el que tiene amor, o salud, o el que poco necesita, ahórratelo.
Primero porque decir gilipolleces sabemos todos, pero aquí hablo de dinero. Segundo, porque si tienes un problema de testosterona o narcisismo moralizador, tu lugar es el médico, no un blog.
Atiende:
- Puedes más.
- Puedes ahora.
- Puedes así, con lo que tienes entre las manos.
Más collejas de estas en el newsletter. Te apuntas aquí: