Multimillonario me revela secreto que nadie me había contado

Con treinta y pocos, en un bar, conocí a un tipo que había vendido una cadena de tiendas a una multinacional alemana. Él tenía treinta y pico también, pero no de años sino de millones.

Nos hicimos amigos y un día, comiendo juntos, me reveló el secreto, me dijo: Tranquilo, lo vas a conseguir…

…estás haciendo lo que hay que hacer, y cuando haces lo que hay que hacer pasa lo que tiene que pasar.

¿Qué puedo decir? El jueputa tenía razón.

La gente a la que le ha ido bien te intentan hacer creer lo mismo. Te quieren hacer creer que es cuestión de talento, de riesgo, de fe, de inteligencia, de olfato, de encanto, de visualizarlo, de mentalidad.

Pero este es un sucio secreto que pocos reconocen. Un secreto tan simple y tan tonto que ha permanecido camuflado durante siglos:

Si haces el trabajo, conseguirás el objetivo.

Con condiciones. La primera es si haces el trabajo que hay que hacer.

No el que te apetece, el que hay que hacer. El que te incomoda a ti, al de enfrente y al resto de la sala. El 1 % de que produce el 99 % del resultado. Ese tipo de trabajo. No el trabajo detrás de la pantalla, sino el de poner los huevos en el campo de batalla.

Esa es una condición, la otra es si haces el trabajo y te centras en él.

Si te despistas con el ego, los haters, los resultados, entonces no. Mira todo eso, pero solo para juzgarte y machacarte.

Por si no ha quedado claro, esto solo funciona si te pones a trabajar y te olvidas del resultado durante años. Solo en hacer, hacer y hacer (lo que hay que hacer).

Si haces eso, ¿sabes lo que pasa?

Lo único que puede pasar.

Ahora podríamos pasar siglos discutiendo si tal o cual cosa es importante, pero lo que te garantizo, de lo que no tengo la más mínima duda, es que algo es imprescindible para todo lo demás: saber vender.

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