Prácticamente cada día me ofrecen estrenar podcast. Alguien ha amanecido con una idea genial:
Si empiezo un podcast…
Y para los primeros capítulos traigo a gente con mucha audiencia…
Y me hacen promoción…
Conseguiré muchas reproducciones desde el día uno…
Y seré un conocido podcaster antes de que acabe el mes…
Te daré dos datos:
- Solo el 10% de los podcasts pasan del tercer episodio
- Solo el 1% llegan al episodio 21
Calcula tú ahora cuántos llegan al capítulo 100.
Calcula tú ahora qué pasa cuando llegas al capítulo 100 y lo has hecho sin pasar el día mirándote los huevos, es decir, torturándote por cada capítulo que no ha conseguido unas cuantas decenas de miles de reproducciones y mejorando algo cada día.
Estoy hablando de podcasts y estoy hablando de lo que quieras.
Calcula tú qué pasa en la llamada número 100, el evento número 20, el rechazo número 200 o el email número 1000. Calcula tú.
Si haces eso sin llorar a nadie, sin pedir ayuda.
Calcula lo que pasará entonces.
Este es mi consejo de hoy:
Si quieres que te ayuden, primero ayúdate a ti mismo.
Nadie, nadie con un mínimo de éxito quiero decir, va a respetar a quien no ha puesto el esfuerzo, a quien no ha pasado por lo que él ha pasado. ¿Por qué debería?
Y cualquiera, cualquiera con un mínimo de éxito quiero decir, va a querer estar en el mismo círculo de quien ha puesto el esfuerzo, de quien ha pasado por lo que él ha pasado.
- Hazlo.
- Hazlo.
- Hazlo.
- Hazlo mejor.
- Hazlo mejor.
- Hazlo bien.
- Pide ayuda. Aunque ya no tendrás que hacerlo, todos querrán trabajar contigo.
Cada día envío un email con un consejo para vender más y venderte mejor.
Cada puto día.
Día que estás fuera, consejo que te pierdes para siempre: