Muchos parecen preocupados por no entrar en el club de los tres millones. Como si ahora fuéramos a colegios distintos o nuestras madres no nos dejaran jugar juntos o algo así.
No seas gilipollas, por favor.
Si te has hecho algo para vivir mejor, algo, algo de verdad, has asumido riesgos o te has atrevido a hacer algo que casi nadie hace, te has obsesionado por algo hasta dominarlo y con eso lo has conseguido un poquito, y con lo que te ha sobrado has hecho un poquito más fácil la vida de otro, ya está. El resto es de regalo.
Y tienes toda mi admiración, te quiero a mi lado y si pudiera te clonaría.
Todo lo que ganes, económicamente o en otro sentido, a partir de ahí, es un extra.
Ya puedes y debes ir a todos los sitios con la cabeza alta y el pecho hinchado.
Y parar un poquito cada día, todos los días, mirar a tu alrededor un rato y disfrutar de algo que no tenga nada que ver con luchar. Un abrazo, un beso, un rato a solas pensando en nada.
Quizás este mensaje te suene un poco cursi, pero si no haces esto que te digo hoy, todo lo demás que llevo años contandote no importará ni servirá de nada.
Pelea, gana, con los frutos ayuda a alguien que pasé por allí, sonríe, respira. Y si todo arde mañana ya da igual, porque nadie puede reprocharte nada.
Has hecho lo que tenías que hacer, que es algo que muy pocos haces.
Te quiero.
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