Ojalá alguien me hubiera leído este post cuando tenía 18

Imagina que quedas para cenar en casa de unos amigos de esos que a la primera de cambio te sacan un juego de mesa.

Yo no me relaciono con gente así, pero me consta que existe.

Imagina que te cuentan las reglas.

Imagina que son jodidamente fáciles. Nivel juego de la oca.

Las pones en práctica y vapuleas al resto.

Mientras tú adelantas casillas de seis en seis ellos están empeñados en dar vueltas por el tablero.

No es que seas mejor, es que tus amigos se niegan a aceptar que las reglas sean así. Prefieren inventar otras más complicadas que les impiden avanzar y entonces hacen la raíz cuadrada de lo que les sale en los dados.

El juego es la vida y los fulanos a los que estás apalizando, tus colegas del barrio/pueblo, ¿tu familia? y los pogres. Sobre todo los progres.

Que si los ricos son gilipollas, que si la meritocracia no existe, que si el gobierno debería intervenir los precios, que si que paguen más los ricos. Que si salario mínimo, paro, e indemnización, que si no hay nada como opositar.

Mira, las reglas del juego son mucho más fáciles:

  • A más andas, más avanzas.
  • A más te arriesgas, mayor la recompensa.
  • A más te criticas, más letal resultas.
  • A más estudias, más rápido corres.
  • A más pasta tiene alguien, mejor ha hecho las cosas.
  • A más admiras a quien le va bien, más admirable te haces.
  • A menos hablas y más preguntas, más aprendes.
  • A más confías, más confianza encuentras.
  • A más generoso eres, más generosos son contigo.
  • A menos lloras, más te respetable te haces.
  • A más pides, más te dan.
  • A más responsable eres, más te valoran.
  • A más insistes, más puertas se abren.
  • A más piensas en los demás, más fácil se hace la vida.
  • A más más incómodo te sientes, menos competencia te encuentras.

Como decía, las reglas son fáciles. Pocas y fáciles.

Más difícil es encontrarlas.

Más difícil aún es creérselas.

Pero lo más difícil de todo no es nada de eso, sino dejar de seguir las reglas inventadas en tu cabeza e inculcadas por tu entorno y cumplir las de verdad.


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