La estupidez del «valor diferencial»

Una pregunta que gusta mucho a la gente que tiene corcho por cerebro:

«¿Cuál es tu valor diferencial?»

Una forma bastante más valisoa de preguntar:

«¿Cuán común es lo que vendes?»

Parecido pero no tiene nada que ver. Pon una frase al lado de la otra y dale una vuelta a por qué.

Y la respuesta, oh, la respuesta.

«Calidad.»

Rara es la respuesta que no incluye la dichosa palabra.

Materiales de calidad, servicio de calidad, felaciones de calidad.

Calidad, calidad, calidad.

¿Cuánto tiempo hasta que tengas que atrapar un metorito para construir tu producto con materiales del espacio?

La gente no quiere más calidad. Y te digo más, a partir de cierto punto la mayoría somos capaces de apreciar la calidad.

Deja de pensar como un robot por un segundo.

En el newsletter revelo el elemento que siempre hará que tu producto o servicio se PERCIBA como mejor.

Spoiler: no es contar con mejores proveedores, no son los materiales, no es chupar más culo.

Es algo que:

  • El 99% de clientes buscan
  • El 0% de los clientes piden
  • El 1% de negocios ofrecen

Es algo que nunca había visto tan claro como hasta hace poco, viendo la maestría con la que Tony Robbins explota este elemento.

Y es que nunca es cuestión de suerte ni casualidad. No es suerte ni casualidad que su marca personal facturara 9000 millones de dólares el año pasado.

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