Me convenciste para comprar la mentoría de ventas y he aprendido más en 1 mes que en los últimos 10 años. No exagero. Muchas gracias por vendérmela.
Estoy aplicando TODO lo que leo y veo en la mentoría. Lo que pasa es que cada minuto de formación tiene tanta miga que tengo que compilarlo e interiorizarlo bien para poder sacarle todo el jugo.
Me ha sorprendido especialmente lo estándar que es mi caso. Y me ha sorprendido porque yo era uno de los que pensaban que “mi caso era especial”, “mi mercado bla bla” “mi perfil de cliente bli bli”. ¡¡bobadas!!
¡Todo lo que dices, aplica a mi caso perfectamente! Tan perfectamente que da miedo casi.
Voy a conseguir una progresión en las ventas y en los beneficios en los próximos años brutal (ya lo estoy viendo y acabo de empezar).
¡Que vaya muy bien!
Un saludo.
Eso por un lado, por otro…
El martes pasado recibí una propuesta. Coño, qué buena propuesta. Hacía tiempo que no recibía una propuesta así.
- 4 frases
- 103 palabras
- Directo a mi conversación mental. Boom.
Mi respuesta: «¿Puedes hablar el XXX?»
Su respuesta: «¿A las XX:XX te va bien?»
Mi respuesta: «65x xxx xxx»
Boom.
Ya está, no hace falta más.
Y llegó el día y llegó la hora. ¿Y sabes lo que no llegó? La llamada.
En el newsletter te explico cómo hacer propuestas así. Propuestas con las que consigues el número del decisor con dos mensajes.
¿Imaginas?
Pim-pam-pum. Teléfono. Venta. Dinero. Siguiente.
¿Crees que no es posible? Normal. A los pájaros que se han criado en una jaula volar les parece una enfermedad. Creen que no tienen derecho a ciertas cosas y se dicen que su caso es diferente.
Ahora bien, puedes estar seguro de que si además de leer lo que te cuento, luego llamas, te vas a hinchar a vender. Pero lo que más quieras, llama. Llama, pedazo de cabrón, llama.
Apúntalo en el calendario, ponte tres alarmas y aprieta el culo. Pero llama.
Te apuntas ahí: