Se dice mucho que vender formación es de vendehumos. Que se vende demasiada formación. Que todo el mundo vende formación. Que hay demasiados vendehumos.
Que se está vendiendo humo por encima de nuestras posibilidades.
Verás…
Verás, verás, verás…
Interactúo con varios miles de personas cada día. Emails, llamadas, reuniones, mensajes en redes y por aquí y mensajes por allá.
Y de si algo estoy seguro en esta vida, pero seguro hasta el punto de jugarme todo lo que tengo, es que si algo sobra en este mundo no es formación.
Si hay un pensamiento con el que llego al final del día te prometo que nunca, pero nunca, nunca es…
«Joder, qué día. Madre mía la de gente sobrecualificada con la que me he cruzado.»
Ni tampoco…
«De verdad, con semejante nivel, qué difícil es triunfar en esta vida. Qué nivel de competencia, qué ambición, qué barbaridad de preparación.»
Nunca.
Pero nunca, nunca, nunca.
Preguntas, no obstante, que sí me surgen con más frecuencia son:
- ¿Cómo ha llegado esta persona viva hasta los 40?
- ¿Cómo es posible que este fulano se haya hecho con el graduado escolar?
- Si esto se considera trabajo cualificado, supongo que el no cualificado consiste en conectar piezas de Lego.
- Si este tipo trabaja en la universidad ha llegado el momento de prenderle fuego.
Entonces, mi petición al dios, al universo, al karma o a quién sea es la siguiente:
- Si eres bueno en lo que haces enséñaselo a los que te rodean. A tus jefes o a tus compañeros, a tus amigos o a tus parientes. A quien puedas, pero por lo que más quieras, enséñaselo.
- Si por más que lo intentas, las señales que recibes de tu entorno apuntan a que eres torpe, por lo que más quieras, estáte quiero y sigue llamando vendehumos a los de arriba.
Acabaré con una frase y un enlace. Primero, la frase:
Cuando empiezas te pagan por lo que haces. Si lo haces bien, un día te pagarán por lo que sabes. Y si eres bueno enseñando lo que sabes, es cuestión de tiempo que te pagen por quién eres.
Ahora el enlace a un vídeo que acabo de subir a YouTube:
La industria del vendehumismo.
Tengo un newsletter donde cada día envío un email con un nuevo truco para vender más.
Y por supuesto, venderte mejor.
Cada.
Maldito.
Día.
Te apuntas aquí: