Si este post fuera de pago todavía estarías en deuda

Te voy a contar algo que no sé si entiendes pero sé que mucha gente no entiende.

Una norma básica para triunfar en los negocios y en la vida.

Si te has propuesto cambiar tornillos por dinero y alguien viene a por peras en lugar de a por tornillos, salvo que seas el puto rey mastodonte de los tornillos, tú vas y le vendes peras.

Agarras su maldito dinero, le vendes las putas peras y te callas.

¿Entiendes o no?

Porque mucha gente no lo entiende, y cuando le piden peras se marea y le da una lipotimia y se vuelven llorando a casa.

Ahora…

Si te has propuesto cambiar tornillos por dinero y alguien viene y quiere tornillos a cambio de besos… o piropos… o patadas en el culo, me da igual… la patada en el culo se la das tú y no pierdes ni un segundo más.

Es importante que entiendas este concepto, porque los mismos que no están dispuestos a vender peras pasan el día lamiendo las entrepiernas de quienes no quieren darles dinero.

Se lían. De los dos elementos de la ecuación –producto y dinero– son inflexibles con el primero pero están dispuestos a dar la vida por el segundo. Pero es al revés, ¿estamos?

Lo importante es el dinero. Esa es la parte de la ecuación que no puede fallar.

Y luego ya, cuando te conviertes en un mastodonte del producto, una autoridad indiscutible en el mercado, entonces te pones todo lo tiquismiquis que quieras con el puto producto.

¿Entiendes o no?

Eso significa que todo el que venga sin dinero, o con gilipolleces o a marear la perdiz no es tu cliente y no tienes nada que hacer con él.

Y a quien venga con la perras, dale paso y ahuécale el asiento.

Atiende.

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  1. No te den problemas.
  2. Te den dinero. Mucho dinero.

Y tiene todo que ver con destruir las creencias que muchas empresas han creado durante años y entender las reglas básicas de la vida.

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