Macho…
Macho, macha, machete.
Qué bien vivo. Qué bien vivo y qué nervioso me pone la gente.
Voy a hablarte de una de las personas con más pasta que conozco. Se trata del proveedor de una movida.
Un negocio muy fácil de mantener pero muy difícil de empezar, así que nadie lo hace. Miles de clientes y varios millones al año sin sufrir.
Es decir, podría ser sin sufrir, pero es sufriendo.
Agenda siempre llena y como pollo sin cabeza de un lado para otro.
El tipo sigue atendiendo hasta al último mono, no tiene un finde libre e incluso en una ocasión le vi arrodillarse ante un pequeño cliente que le acababa de insultar.
Muchos alabarán su dedicación. Le llamarán trabajador y humilde y dirán que valora el esfuerzo que cuesta ganar el dinero.
No dejes que esas opiniones te confundan: este tipo es idiota. Y si actúa así solo se debe a que tiene menos confianza en sí mismo que un funcionario.
Mira, macho. Mátate a trabajar. Déjate la piel, suda y camina hasta que te sangren los callos. A tope con todo eso. Pero el día que te llegues al tesoro, celébralo como si fuera tu último día en la tierra. Por tu bien y por el del universo. Y hasta que llegas ahí, deja siempre un hueco libre en tu agenda para el cachondeo.
Porque si hacemos esto… si vendemos, si nos partimos la espalda, si nos enfrentamos al fracaso y perdemos con frecuencia, es para ser libres.
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