El motivo por el que tengo pocos amigos

¿Sabes aquello de «Cómele el culo a tu cliente, no a tu pareja»?

Ofensivo. Repulsivo. Fuera de lugar.

Han pasado años desde que dije eso y todavía recibo mensajes de humanos escandalizados.

Supongo que son humanos, pero seguro al 100% no estoy.

Por lo visto, esa frase dibuja una imagen demasiado viva en la mente de quien lo lee. Y eso es inaceptable.

Quizás revive alguna mala experiencia pasada, quién sabe.

Dedicar decenas de horas del único recurso limitado, tu tiempo, a alguien que nunca tuvo la menor intención de comprarte, aceptable.

Tener a tu equipo en reuniones innecesarias, pensando en estrategias que a nadie le importarán y elaborando propuestas que nadie leerá, aceptable.

Halagar, alabar y servir a alguien que lo único que hará en cuanto te des la vuelta es apuntar las ideas que acabas de darle, olvidarse de ti e irse con tu competidor, aceptable.

Llamar la atención sobre esas actitudes, inaceptable.

Desperdiciar la vida, aceptable. Mientras no blasfemes, claro.

En el newsletter destripo una carta de ventas que obliga a comprar ahora a quien la lee.

Es una carta de ventas.

Es una web.

Es una conversación.

Es un discurso.

Es una presentación.

Es lo que tú quieres que sea siempre que te atrevas a ponerlo en práctica. Pero claro, posiblemente te parezca inaceptable.

Sólo si te apuntas aquí: