Regalo 500 € porque soy gilipollas

La primera vez que tuve que despedir a alguien lo pasé mal que baje al cajero y le solté 500 € de propina. Porque sí. Así soy yo.

Luego le busqué un curro. Contacté con varios sitios y encontré un sitio en el que necesitaban a alguien así.

Le llamé, tengo algo para ti, toma, mira, goza.

Me dijo que le pillaba muy lejos. Seis meses después seguía en el paro.

De repente le pillé gusto a despedir. Es liberador, corrector, embellecedor. Para ambas partes.

Y lo mismo con clientes. Y con la gente que te cruzas por la calle.

Es ir por la vida por la vía rápida. Pasarse el juego en modo fácil.

Dinero, amor, amistad.

Agarra a la vida por el cuello y dile a donde quieres que te lleve.

A estas alturas ya he conocido a unos cuantos millonarios en mi vida.

Guapos y feos.

La mayoría listos, pero también los hay torpes.

Duros trabajadores, pero también despistados y desorganizados.

Pero ni uno solo, ni uno solo de todos ellos, blandengue. Pusilánime, sumiso, de dejarse llevar.

Solo asertivos, contundentes y autoritarios. Ni uno se libra.

Apúntate al newsletter y recibe un email con un consejo de ventas que no verás en otra parte, directamente en tu bandeja de entrada: