¿Eres cobarde? Eres cobarde

Los humanos llevamos 200.000 años dando por saco.

Hace 10.000 años la población mundial era de 4 millones y nos juntábamos en tribus de 50 o 100 personas.

Para que te hagas una idea, la Comunidad de Madrid son 6 y medio.

Hace 2000 años, 200 millones de personas. Menos que Brasil o Indonesia o Estados Unidos hoy.

Una persona promedio se desplazaba unos pocos miles de kilómetros en toda su vida.

1000 años después, 268 millones. Sin novedad.

Enviar una carta a la otra punta del país y recibir respuesta suponía meses.

500 años atrás, 450 millones. Parece que no arrancamos.

La gente seguía sin conocer poco más que unos kilómetros alrededor de su aldea.

Hace 100 años, cuando nacieron tus abuelos, 1600 millones. Lo que tiene China hoy, más o menos.

Ahora somos 8000 millones y en tu viaje de novios Riviera Maya-Nueva York recorriste más kilómetros que todos tus antepasados juntos.

Todo esto para decirte que te entiendo.

Tu cobardía.

Que yo lo entiendo, que el cerebro humano se ha desarrollado en ese entorno.

En uno en el que si saludabas a la persona de la tribu equivocada lo mismo te abrían la cabeza.

Te quiero decir que sé que hay una razón para que el miedo te bloquee y tu cabecita de azúcar llore por las mañanas.

Y te diga que te lo pienses.

Que no llames, que no saludes, que no vayas y que no te presentes.

Que no interrumpas ni te entrometas.

Locura.

Imagina un mundo la mayoría funciona en piloto automático, dejándose llevar por los instintos desarrollados hace cientos de miles de años.

Un mundo en el que eres el único que se da cuenta, que ve, que el mundo para el que esa gente está trabajando no tiene nada que ver con el mundo en el que vive.

Dime si no te lo comerías.

¿El primer paso? Apuntándote aquí: